Octubre 6, 2022

por : CAM

El Fundo Choque, por años propiedad usurpada por Forestal Mininco, emplazado en la Cordillera de Nahuelbuta, entre Tirúa y Lumaco; es una gran propiedad de 25 mil hectáreas, que esta empresa estaba a punto de perder gracias a la lucha que comenzó, desde el año 1998, la CAM y otras expresiones mapuche en la zona. Lo que habría significado un duro golpe a esta empresa extractivista.

Por lo anterior, el año 2018, CMPC-MININCO, asesorados por Juan Sutil, contrata al militante del PPD Santos Reinao, ex candidato a diferentes cargos públicos, sin ser electo en ninguno; para hacerse cargo de un plan de la empresa para no perder tamaña cantidad de tierra.

Pagado por Mininco el señor Reinao, habitante de la zona de Lleu Lleu, forma una empresa y contrata a varios/as mapuche, de distintas comunidades, para trabajar en dicho fundo ya que hasta esa fecha los contratistas winkas de la empresa no podían entrar.

La nueva estrategia empresarial fue poner trabajadores mapuche para enfrentarlos a otros mapuche, que estaban por la vía autónoma, darle un carácter social y ser presentado, públicamente, como una “recuperación” que ocultara la negociación con la empresa Forestal Mininco. Situación desconocida, para la opinión pública, hasta el 27 de marzo de 2021 tras el ataque sufrido por un equipo de prensa de TVN.

Al respecto, llama la atención la similitud de dicho ataque con el que ahora causó la muerte a Catril Neculqueo. Ambos, por medio de una emboscada cuyo objetivo no era amedrentar sino que causar daño a sus ocupantes.

Hasta la fecha, nadie ha aclarado la participación de Augusto Scarella, ex coronel del Ejército, representante en Latinoamérica de la multinacional de servicios de seguridad G4S. A la vez, casado con la funcionaria de la Agencia Nacional de Informaciones (ANI) Claudia Pérez. Quien habría estado monitoreando la visita, de Iván Núñez, a solicitud de un “cliente” (Interferencia19-06-21).
Actualmente, Mininco, gracias al trabajo de Santos Reinao, ha podido replantar el Fundo Choque en un 95% con pino y eucalipto y un 5% con una supuesta re forestación de nativo.

De esta manera, Mininco, continúa destruyendo el Wallmapu, esta vez, protegida por un contratista mapuche quien, gracias a la necesidad de trabajo reinante en la zona, recluta a otros/as mapuche como carne de cañón. Mientras recibe un buen porcentaje por cada mapuche que envía a trabajar para Mininco. Dinero que recibe sentado en su casa.

Pero esta estrategia, no se realiza sólo en Lleu LLeu, el reclutamiento de dirigentes mapuche, por parte de las empresas forestales y operadores políticos se replica en distintos territorios.
De este modo, los poderosos se frotan las manos y cuentan sus ganancias, al tener buenos cuidadores de sus fundos en el sur. Mientras que sus representantes políticos, en la TV, lloran y rasgan vestiduras ante la muerte de un mapuche.

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